viernes, 4 de diciembre de 2015


Confieso que el mejor disco de royksopp es que lanzaron el 2009, mismo año que entré a estudiar cine en aquella universidad románticamente hippie cool cuna de intelectuales y resentidos de cartón. Las canciones más intensas al menos pertenecen a aquel disco. La cosa es que hoy es viernes y no estoy con mi polola, en un mes más estaré en el caribe viviendo con ella, pero hoy no está a mi lado. Por lo que aproveché de ver aquella película de mi profesor que ganó sundance. No cualquier dia un chileno gana Sundance y me gustó. No es de snob, ni resentido, ni nada, pero realmente algo hay en el cine de este país que no me agrada, siempre creí que era el acento, que tenia más onda escuchar una película en francés, alemán o filipino. Y claro, tiene que ver con el acento, es indudable. Pero también tiene que ver con la carencia de mundo que tienen los realizadores de este país; Basicamente todos pertenecen a la misma cuna y sus vidas se reducen a un par de barrios. Como lo dije alguna vez, este país todo esta de moda a pequeña escala, está lleno de pequeños elitismos, cada uno en su esquina, en grupos casi cerrados y bueno el mundo del cine no es la excepción. Y si bien mi profe no difiere de lo que acabo de escribir, sí a mi parecer tiene más mundo que varios tipos que se apodan directores. Pasolini, el mitico director italiano comunista homosexual asesinado por un maniaco intolerante, nos decía que el lenguaje en si mismo del cine emitia un contenido y ya era un acto político. Osea que solo la forma de contar de una historia tu ya te plantabas desde una trinchera a transmitir ideas. Y esto uno lo percibe en el cine del profe, los largos planos secuencias, los tiros de cámara tipo documental, todo eso ya es político y significa ser subversivo en un mundo en donde los dogmas del cine de Hollywood imperan. Bueno y pa terminar la huea porque estoy cagado de sueño, la conclusión que el profe nos da es que se puede hacer cine con el vuelto del pan. Tal vez la película no tenga la espectacularidad de otras películas, ni quede en el inconsciente de quien la haya visto, aunque claro, es grotesca, eso hay que reconocerlo, sin embargo lo que mas nos deja y valga la redundancia, es que con pocos personajes, escasas locaciones un tipo agarrando una cámara, otro agarrando una caña se puede hacer buen cine. Asi que compatriotas y colegas realizadores, no hay excusa que valga, eso nomas.