Confieso que el mejor disco de royksopp es que lanzaron el
2009, mismo año que entré a estudiar cine en aquella universidad románticamente
hippie cool cuna de intelectuales y resentidos de cartón. Las canciones más
intensas al menos pertenecen a aquel disco. La cosa es que hoy es viernes y no
estoy con mi polola, en un mes más estaré en el caribe viviendo con ella, pero
hoy no está a mi lado. Por lo que aproveché de ver aquella película de mi
profesor que ganó sundance. No cualquier dia un chileno gana Sundance y me
gustó. No es de snob, ni resentido, ni nada, pero realmente algo hay en el cine
de este país que no me agrada, siempre creí que era el acento, que tenia más
onda escuchar una película en francés, alemán o filipino. Y claro, tiene que
ver con el acento, es indudable. Pero también tiene que ver con la carencia de
mundo que tienen los realizadores de este país; Basicamente todos pertenecen a
la misma cuna y sus vidas se reducen a un par de barrios. Como lo dije alguna
vez, este país todo esta de moda a pequeña escala, está lleno de pequeños
elitismos, cada uno en su esquina, en grupos casi cerrados y bueno el mundo del
cine no es la excepción. Y si bien mi profe no difiere de lo que acabo de
escribir, sí a mi parecer tiene más mundo que varios tipos que se apodan
directores. Pasolini, el mitico director italiano comunista homosexual
asesinado por un maniaco intolerante, nos decía que el lenguaje en si mismo del
cine emitia un contenido y ya era un acto político. Osea que solo la forma de
contar de una historia tu ya te plantabas desde una trinchera a transmitir
ideas. Y esto uno lo percibe en el cine del profe, los largos planos
secuencias, los tiros de cámara tipo documental, todo eso ya es político y
significa ser subversivo en un mundo en donde los dogmas del cine de Hollywood
imperan. Bueno y pa terminar la huea porque estoy cagado de sueño, la conclusión
que el profe nos da es que se puede hacer cine con el vuelto del pan. Tal vez
la película no tenga la espectacularidad de otras películas, ni quede en el
inconsciente de quien la haya visto, aunque claro, es grotesca, eso hay que
reconocerlo, sin embargo lo que mas nos deja y valga la redundancia, es que con
pocos personajes, escasas locaciones un tipo agarrando una cámara, otro
agarrando una caña se puede hacer buen cine. Asi que compatriotas y colegas
realizadores, no hay excusa que valga, eso nomas.